La Cuaresma no es solo ayunar con cara de mártil. Es un tiempo de combate, un regalo de la Iglesia para animarnos a enfrentarnos a nuestro orgulllo y nuestros vicios. En Vita Brevis somos más bien enclenques, así que nos gusta armarnos hasta los dientes para la batalla espiritual. Por eso, sugerimos cuatro armas de destrucción masiva para aprovechar este tiempo de gracia:
El Arte de bien morir, de San Roberto Belarmino: ¿Te has parado a pensar que puede que esta sea tu última Cuaresma?
La humildad del corazón, de Fray Cayetano María de Bérgamo: Para abrir los ojos a los que se creen buenos y descubran que solo son polvo y paja.
Tratado de la oración y la meditación, de San Pedro de Alcántara y Fray Luis de Granada: ¿Por qué improvisar cuando puedes aprender de los grandes maestros? Este clásico te guiará para tu oración sea un arma afilada y tu meditación, un escudo firme.
La Biblia. Todos los libros del mundo palidecen frente a la Palabra de Dios. Si no tienes una Biblia en tu mesilla de noche, recuerda la afirmación de San Jerónimo: Quien no la conoce, no conoce a Dios.
Roguemos a Dios que esta Cuaresma sea el momento de tomar el toro por los cuernos y enderezar el rumbo. La vida es breve, Vita Brevis, no la desperdiciemos en tibiezas.